sábado, 29 de enero de 2011

Curupaytí

Por Leonardo Castagnino

Mitre demostraría una vez más su impericia militar. La acción de Curupayty sería digna de una obra tragicómica, si no fuera que ocurrió realmente y en una guerra cruenta que costó miles de vidas.

Mitre, necesitado de un triunfo para levantar su alicaído prestigio militar (prestigio imaginativo y literario, en realidad) decidió tomar Curupayty, una fortificación de troncos defendida solamente por siete regimientos de infantería con 49 cañoncitos y dos escuadrones de caballería. Mitre en cambio, con 17.000 hombres, “literalmente” arrasaría a los paraguayos, y se haría de la victoria que necesitaba.

Estudioso de las “estrategias europeas”, Mitre decidió entonces una estrategia inobjetable (según su punto de vista): un ataque frontal a bayoneta con los 17.000 hombres, luego simular una retirada para que el enemigo salga en persecución, y más tarde dar media vuelta y batirlos fuera de la fortaleza. Lo que no tuvo en cuenta Mitre, era, en primer lugar, el terreno fangoso tras tres días de lluvia que separaba su posición del enemigo, y en segundo lugar, que los paraguayos se manejaban por instinto (o talvez hayan leído los mismos libros de estrategia), porque en vez de salir a perseguir a los atacantes, se quedaron mirando como estos desandaban el pantano con gran esfuerzo. El ejército de Mitre tuvo que recorrer por tercera vez el pantano lleno de cadáveres de su propio ejercito, para desalojar la “fortificación”, lo que terminó en una tragedia. Murieron 10.000 argentinos y brasileros y 92 paraguayos.

“...los infantes volvieron a la carga en el campo fangoso obstruido de cadáveres, agotados por el peso de sus armas. Protegidos en sus trincheras, los paraguayos hacían estragos que los aliados no contestaban porque no vían al enemigo.” Mitre embriagado del mismo optimism enfermizo y heroico de Cepeda, ordenaba avanzar, avanzar y avanzar siempre. La hecatombe hubiera seguido por la noche si Porto Alegre, respetuosa pero firmemente, no se impusiera y ordenase la retirada.” (J.M.R.Hist.Arg. t.VII.p.166) Murieron 10.000 argentinos y 92 paraguayos.

En Buenos Aires, Martín Piñeiro informa a Sarmiento: “Solo Mitre ha podido hacer perecer a tanto argentino…no se pregunta quien murió sino quien vive...causa lastima salir a la calle”

En Curupayty muere Dominguito, el hijo de Sarmiento, a quien le escribe Piñero: “el desastre brutal que reveló la incapacidad del general en jefe (Mitre) que solo por su parte oficial hubiera sido fusilado por un consejo de guerra.”(Revista del Museo Histórico Sarmiento II-III)

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