martes, 12 de agosto de 2014

CANTO DE AMOR A NUESTROS HEROES

Por Horacio Quiroga
Hoy despertó la mañana, soberana, rotunda, con el sol queriendo escaparse desde el cenit, para apoyarse vaya a saber donde…quizás en el corazón de alguno que lo espera, por que el frío, sabe, es algo más que andar escaso de abrigo, es, andar escaso de patria.
No hay frío mas escandaloso, que ese, de no saber donde está la patria, quien se la está quedando, y entonces, pensé que hace muchos años, quizá 45 talvez 50, conocí un personaje casi un quijote, de palabra larga y cautivante, que me dijo: “hermano, hay que hacer la patria, esta que nos dejó San Martín, Belgrano y Rosas, entro otros” y le metió canciones a esa angustia que le estrangulaba la garganta. Y allí estaba el Chacho, el Arancibia, el que creo en mi corazón esta fuerza arrasadora que ha consumido parte de mis tantos años.
Pero, aquí está ese corazón, erguido, expectante, sabiendo que hay hombres y mujeres capaces de recrear de una asombrosa manera, los cimientos de este país llamado  “Patria”.
Yo era muchacho, recuerdo, y a pesar de estar imbuido en una atmósfera izquierdosa y desasosegada, sentí que era necesario transitar otros caminos, los de poner los ojos en otros hombres, los nuestros, los que dejaron todo en el combate y en la palabra,  para que nuestras mentes se transformaran en pos de una libertad distinta, esta que no es, pero que será, por que por eso lucharon aquellos, paladines bellos y valientes, soportando toda clase de injurias, pero,,,,ya ve, las consignas fueron levantadas, la palabra ya fue soltada y la sangre de aquellos, sirvieron para regar mi espíritu argentino.
Y los bendigo. A  usted mi General del sable incorrupto, A usted también mi general
Con sueños de bandera, y a usted Don Juan Manuel, que escribió sencillamente como se debe hacer la patria.-
Y yo también le puse canciones, quizás no tantas como debí haberlo hecho,  pero, en lugar de buscar un argumento como pretexto, hoy busco la mejor manera de exaltar las bases de una nueva soberanía, esa que me enseñaron ellos.
No tengo armas, solo la inmutable decisión de  mi canto, levantado en pos de mis sentimientos, por amor a los que creyeron en una patria distinta, sin patrones, sin la extranjería dominante, solamente con hombres y mujeres de buena voluntad, que ayudasen a abonar la tierra y plantar la simiente de esta patria hermosa.
Yo también lo quiero, con mis pequeñas fuerzas, pero con renovado espíritu argentino,
Colorado en el monte, barbado soñador en Salta, guerrero inmaculado en las riberas, andino general en las batallas.
Padres nuestros que están en el bronce, ciudadanos del cielo, patriotas nuestros, quien sabe que pecho los contiene, en que corazones están morando, pero se, que algún día, la patria los ha de rescatar de los olvidos y los pondrá en el sitial donde deben morar los elegidos de Dios.-
Aquí estamos, guerreros del canto, con guitarra por lanza, para poner en el aire nuestro homenaje: VIVA LA PATRIA!!! 

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