martes, 15 de mayo de 2012

Los ultimos días de Sarmiento

Por el Dr. Romelio Díaz Colodrero

El 28 de mayo de 1.888 Sarmiento desde Buenos Aires se embarcó en su segundo viaje a Asunción del Paraguay en el vapor de la carrera “Cosmos”, junto con su hija Faustina y su nieta María Luisa, alojándose en la casa que hizo construir meses atrás en las afueras de la capital paraguaya. Fue recibido en el puerto de Asunción por el Ministro Plenipotenciario Embajador argentino Dr. Martín García Merou y familiares de éste.
El prócer estaba reponiéndose de una bronquitis y los médicos le aconsejaron el clima más cálido del Paraguay, habida cuenta que además padecía de artritis y angina de pecho, isquemia del músculo cardíaco por alteración de las arterias coronarias.
Desde junio de 1.888 hasta semanas antes del deceso, el Maestro de América se dedicó a completar los arreglos de dicha modesta finca, plantar árboles, cultivar la huerta, hacer construir un pozo para extracción de agua, tareas físicas que según relatos de García Merou -quien habitualmente lo visitaba- le provocaron ”… la agitación nerviosa complicada por el ejercicio excesivo, lo predispuesto para la fatiga que sufría por la noche y el malestar general que señaló al comienzo de la enfermedad.”
En los primeros días de setiembre, García Merou ya lo vio solamente “sentado en un sillón de lectura, con la cabeza apoyada en el respaldo y los ojos entornados a medias, respirando con dificultad. He tenido un fuerte ataque que va pasando ya, me dijo entonces con voz apagada. Su mirada inerte, sus orejas descarnadas, lívidas y transparentes, la aspiración honda y dura de su respiración fatigosa, todo demostraba que su situación era crítica en sumo grado” (Martín García Merou, “Confidencia Literarias” trascripto en “Sarmiento y sus Fantasmas”, de Félix Luna).
El 11 de setiembre de 1.888 a las 2 y 15 de la madrugada se apagó la vida del gran educador y estadista, de un ataque cardíaco. Nacido el 15 de febrero de 1.811, tenía 77 años faltando poco más de 5 meses para cumplir 78. Ante la infausta noticia difundida en todo nuestro país, fue general la conmoción de los espíritus. Un día antes el Director de Correos y Telégrafos Dr. Cárcano había declarado que le llegó informe de una leve mejoría del ilustre enfermo, que en el dicho popular es esa última fuerza vital que precede a la muerte. Al atardecer del 11 ya los diarios argentinos difundieron la triste nueva, que si bien era esperada no dejó de producir honda consternación. Vibraron los hilos telegráficos en todas las direcciones y el país entero se preparó para recibir los restos de su dilecto hijo.
El Presidente de la República Dr. Miguel Juárez Celman decretó honores y días de duelo nacional, correspondiente a un Presidente en ejercicio del Poder Ejecutivo; y encomendó al Gobernador del Territorio del Chaco, General Dónovan, que con su Estado Mayor se trasladase a Asunción para hacerse cargo de la conducción del féretro hasta Buenos Aires por el Río Paraná, en el vapor de la carrera “General San Martín” hasta Rosario y desde allí a la Capital Federal en el buque de la Armada “General Alvear” escoltado por una flotilla de guerra.
La comitiva que acompañó los restos de Sarmiento estaba integrada, además de sus familiares, por Delegaciones del Paraguay, Corrientes y Misiones, presidida por el General Dónovan. A lo largo del Paraná, las aguas se ensanchaban apacibles al paso de la grandiosa carga, como si quisieran también rendir su homenaje al Profeta del Progreso, al “Testigo de la Patria” como lo llamara Borges en su único poema que le dedicó a un prócer argentino.
El primer homenaje en suelo patrio le fue rendido a Sarmiento por el entonces Gobierno de Corrientes. El Decreto del 14/09/88 firmado por el Gobernador Dr. Juan Ramón Vidal y su Ministro Dr. José E. Robert dispuso que el día de la llegada del vapor con los restos del prócer al puerto de Corrientes, y un día después, la bandera nacional permanezca a media asta; una comisión integrada por los Dres. José M. Guastavino, Juan Valenzuela, Juan A. de los Santos, Juan Esteban Martínez y Félix María Gómez y Sr. Justino Solari, fue encargada de recibir y desembarcar el féretro y acompañarlo hasta el Templo de la Merced para celebrar en él un oficio fúnebre con capilla ardiente, invitándose a concurrir a miembros del Poder Legislativo, Poder Judicial, Convención Reformadora, Cuerpo Consular, Corporación Municipal y empleados públicos; el Batallón Guardia de Cárceles rendirá honores en el puerto y hará guardia en la capilla ardiente, se hará una salva de 21 cañonazos y un disparo cada media hora después hasta el reembarco del féretro, reza el citado decreto.
Cabe acotar que ya en vida de Sarmiento, cuando su primer viaje a Asunción en junio de 1.887, el Gobernador Vidal por decreto del 14 de ese mes y año dispuso rendir honores oficiales de recepción al arribo del vapor de la carrera en el puerto de Corrientes “al benemérito ciudadano que ha prestado inmensos servicios a la educación del Pueblo Argentino, colocándose por tales conceptos su nombre al nivel de los más notables educacionista sudamericanos y que es un deber tributar honores a los hombres que tan abnegadamente han contribuido a la noble causa de la educación de la República”, según los fundamentos del decreto, el cual establecía que los alumnos de las escuelas con sus docentes y el Consejo Superior de Educación provincial en pleno concurran al puerto para saludar al ilustre viajero. Nos imaginamos la gran emoción y hasta las lágrimas del gran sanjuanino, luchador de todas las lides, al ver desde la baranda del buque la presencia de los niños y sus maestros en los muelles del puerto correntino, saludándolo con unción patriótica.
En su largo camino fluvial hacia el puerto de Buenos Aires, el segundo lugar donde fue bajado el féretro sucedió en Rosario el 19 de setiembre, para rendición de honores en la Plaza 25 de Mayo por las autoridades santafecinas, asistiendo a los actos delegaciones de provincias vecinas, unidades del Ejército y la Marina y cadetes del Colegio Militar, instituto que Sarmiento creó juntamente con la Escuela Naval durante su presidencia. Concluidas las ceremonias, el féretro fue depositado en el buque militar “General Alvear” y con flotilla naval de escolta arribó a la Capital Federal el 21 de ese mes, 10 días después del fallecimiento, para ser colocado en el Cementerio de la Recoleta. Pero antes del arribo, la nave militar conduciendo los restos del gran educador y estadista, atravesó el Delta del Paraná donde el Maestro de América tuvo una quinta en la isla Carapachay, lugar en el cual también dejó su huella del progreso plantando los primeros mimbres en el país y árboles frutales.
Hoy, a 123 años de la ausencia física del prócer, somos autores y víctimas de nuestras imperfecciones y desventuras, con el “atroz encanto de ser argentino” (Marcos Aguinis), instituciones débiles y progreso general incierto. Ese hombre que en este día honramos y cuya luz se apagó en las auras de setiembre, obrero tenaz y profeta visionario, “Sarmiento el soñador, sigue soñándonos” al decir profundo de Borges en su logrado poema.
Los argentinos contribuyamos a hacer realidad esos grandes sueños incumplidos. Las mejores espigas, los más altos logros, brotarán del ejemplo de los Padres de la Patria y de la rectitud, solidaridad y fuerza de nuestros espíritus.
(Bibliografía: Manuel Gálvez “Vida de Sarmiento”, Leopoldo Lugones “Historia de Sarmiento”, Ezequiel Martínez Estrada “Sarmiento”, Natalio R. Botana “Los Hombres del Poder”, Octavio R. Amadeo “Vidas Argentinas”, Alberto Palcos “Sarmiento”, Joaquín V. González “El Juicio del Siglo”, Augusto Belín Sarmiento, “Sarmiento Anecdótico”, Félix Luna “Sarmiento y sus Fantasmas”, Félix A. Chaparro “El Logista Sarmiento”).

lunes, 7 de mayo de 2012

Conferencia del Dr. Sulé

El Instituto de Investigaciones Historicas Juan Manuel de Rosas de General San Martin invita a Ud. a la siguiente conferencia que tendrá lugar el sabado 12 de mayo de 2012 a las 11.00 horas en el Museo Historico Regional Casa de Rosas, sito en la calle Diego Pombo 3324 de San Andres.

"El Mundo Aborigen y don Juan Manuel de Rosas" por el Dr. Jorge Oscar Sule.

Agradecemos su presencia y difusion.


Dr. Carlos De Santis Presidente

martes, 17 de abril de 2012

Teniente 1ro Estévez: un Héroe de Malvinas

Nació en Misiones 24 Febrero de 1957 Ingresó al CMN 27 Feb 75 y egresó como Subt I en el año 1978. Participó como Teniente, en el desembarco del 02 de Abril de 1982 con el RI 25, siendo desplegado con la Ca I “C” del Regimiento en la localidad de Darwin.
Durante la guerra de Malvinas, el teniente Roberto Estévez estaba posicionado en con sus hombres en Pradera del Ganso, cuando recibió la orden de atacar la Colinas de Boca House.
Considerando Estévez que aquella era una misión sin retorno, agradeció a su superior la oportunidad que le daba de llevar acabo esta misión. Arengó su tropa y al frente de ella se dirigió al objetivo bajo un intenso fuego de artillería, llegando al mismo en la madrugada siguiente.
- "Teniente Estévez, como último esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa la primera línea. Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino".
Luego, lo despidió con un fuerte abrazo. La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún otro tipo de detalle a la orden; además, tratándose de Estévez, eran innecesarios.
-"Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta difícil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen" ...así fue la rápida arenga de Estévez.
Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar un Jefe: "Seguirme!". Pronto estarían inmersos en el combate.
- "Para la Sección, sobre las fracciones enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego! Artilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros, ¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho, puede surgir alguna nueva amenaza..." -diversas órdenes se entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha; finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la presión ejercida por los ingleses.
- Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez.
- Enfermero, ¡rápido, atienda al Teniente! -ordenó Castro, con un grito.
- Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro. Cabo Castro no abandone el equipo de comunicaciones y continúe dirigiendo el fuego de artillería...- fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida.
- "Soldados, el Teniente está muerto, me hago cargo" - gritó Castro y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo."
- "Camaradas, me hago cargo del mando de la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan". - el Soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden.
- Los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! - gritó con alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus Jefes, le quitó la vida.
Sin Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la Misión.
El teniente Estévez dejó a sus padres esta conmovedora carta:
Querido papá:
Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en cumplimiento de la misión. Pero fijate vos ¡que misión! ¿ Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todo destinado a recuperar la islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre Generoso, ha querido que éste, tu hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a Nuestra Patria.
Lo único que a todos quiero pedirles es:
1) Que restaures una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo.
2) Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea apertura a la tristeza, y muy importante,
3) Que recen por mi.
Papá, hay cosas que, en un día cualquiera no se dicen entre hombres pero que hoy debo decírtelas. Gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar en que vos sos el pilar.
Hasta el reencuentro, si Dios lo permite.
Un fuerte abrazo. Dios y Patria ¡ O muerte ! Roberto.


Fuente: La Gazeta.com