martes, 30 de agosto de 2016

Conferencia del Prof. Alberto Carbone en la Dante Alighieri

El Instituto de Investigaciones Historicas Juan Manuel de Rosas de San Martin, difunde esta informacion cultural de la Entidad amiga Asociacion Dante Alighieri.   El miércoles 31 de agosto a las 19:00 hs. el profesor Alberto Carbone dará una conferencia sobre los "Rostros del Bicentenario". Un paneo sobre todos los pueblos y personajes que participaron en la lucha por la independencia.
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La conferencia se realizará en el auditorio de la Dante, con entrada libre y gratuita. Calle R. Carrillo 2436 San Martín
Dante Alighieri de San Martín y Tres de Febrero
Dirección: Ramón Carrillo 2436 - San Martín
Teléfono: 4753-5717
Email: dantesanmartin@gmail.com
www.dantesanmartin.com.ar

miércoles, 24 de agosto de 2016

CONFERENCIA DE LEONARDO CASTAGNINO

EL INSTITUTO JUAN MANUEL DE ROSAS DE GRAL SAN MARTÍN ADHIERE Y RECOMIENDA SU ASISTENCIA A LA CONFERENCIA DE LEONARDO CASTAGNINO.

LA GUERRA DEL PARAGUAY. LAS CAUSAS DE LA TRIPLE ALIANZA CONTRA LOS PAÍSES DEL PLATA
      
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que se desarrollará en Salón de los Caudillos de la sede del Instituto, sita en la calle Montevideo 641 de esta Ciudad de Buenos Aires, el próximo jueves 25 de agosto a las 19.00 hs.   


El disertante será presentado por el 

presidente del Instituto, Dr. Alberto Gelly 

Cantilo.

   




200 años del nacimiento de Merceditas de San Martín

Por Julio R. Otaño

"Esa mujer me ha mirado para toda la vida" (San Martín en carta a su amigo Mariano Necochea)   Poco después, y con solo quince años, Remedios de Escalada se casa con San Martín, casi veinte mayor que ella, en la Catedral de Buenos Aires. Disfrutan de una corta luna de miel pues los compromisos militares de su esposo los obligan pronto a separarse. Mientras San Martín marcha junto a los Granaderos a San Lorenzo, Remedios permanece en casa de sus padres. Es el comienzo de una corta vida en común.   No fue hasta dos años después que se reúnen en Mendoza, siendo su esposo gobernador de la provincia de Cuyo. Se integra con prontitud a las actividades políticas  Al poco tiempo una noticia le causó inmensa alegría al gobernador intendente de Cuyo, José de San Martín. Remedios, su esposa, le comentó sin rodeos que sería padre. Aquel hombre olvidó todas sus preocupaciones y con una sonrisa se puso a soñar.   El matrimonio San Martín esperaba ansioso la llegada de su primer hijo en la casa que habitaban desde 1814 y que pertenecía a la familia Alvarez (hoy Corrientes 343, Mendoza). El 24 de agosto de 1816, Remedios dio a luz a una niña. Cuenta la tradición, que doña Josefa “Pepa ”Álvarez, fue llamada con urgencia para asistir el parto de Remedios. La “Pepa ” estaba en su casa amasando y entró por una puerta trasera que comunicaba ambas casas. Cuando llegó recibió a la recién nacida con sus manos blancas de harina.
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La pequeña fue bautizada con el nombre de Mercedes Tomasa por el presbítero Lorenzo Güiraldes. Fueron sus padrinos: el sargento mayor don José Antonio Álvarez Condarco y la señora doña Josefa “Pepa” Alvarez.  En la madrugada del 25 de enero de 1817, San Martín, se despidió de su esposa Remedios y de “Merceditas ” como él la llamaba. Cuatro meses tenía Mercedes cuando su padre, el General San Martín, partió para realizar la campaña libertadora. Días después, madre e hija partieron hacia Buenos Aires y se alojaron en la casa de sus abuelos José Escalada y Tomasa Quintana.
Remedios estaba muy preocupada al no tener noticias de su esposo y de lo que ocurría en Chile, pero en la tarde del 26 de febrero, su hermano, el capitán Escalada, llegó a su casa trayendo la noticia de que se había vencido a los realistas en los llanos de Chacabuco y que Chile era libre. Tres meses después, el Libertador llegó a Buenos Aires, pero solamente pudo estar con su familia unos veinte días. Luego partió hacia Chile para proseguir con la campaña.
En el año 1818, San Martín llegó a la capital porteña y partieron los tres rumbo a Mendoza. Ya en la Chacra de Barriales, Merceditas celebró su segundo año de vida en su tierra natal. San Martín y Remedios pasaron juntos sus últimos días. Al agravarse la salud de su esposa tuvo que retornar con la niña a Buenos Aires, y el militar regresó a Chile para proseguir la campaña hacia el Perú.
La madre de Mercedes estaba muy enferma, la niña fue atendida por sus abuelos y luego por su tía María Eugenia, a quien Mercedes quería mucho y quien falleció al poco tiempo. Con Remedios muy enferma, la abuela Tomasa tuvo que encargarse del cuidado de la niña.   El 3 de agosto de 1823, su madre Remedios falleció de tisis.  Meses después, el General San Martín regresó a Buenos Aires sigilosamente (ya que Rivadavia, ministro de Rodríguez lo odiaba)  y ambos se reunieron en la casa de la familia Escalada. Mercedes amaba a su abuela Tomasa y no fue fácil separarla de ella y convencerla de viajar al viejo continente;  José de San Martín  no ha visto en siete años: pero considera que de quedarse con su abuela materna, será una malcriada consentida ("¡Que diablos!, la chicuela era muy voluntariosa e insubordinada, ya se ve, como educada por la abuela".)   Por eso se dedica, en una forma casi obsesiva, a supervisar su educación.  Estuvieron unidos a través de una relación signada por el cariño y el respeto. Más allá de las batallas y de las enfermedades, José Francisco de San Martín y su hija Mercedes Tomasa permanecieron cerca, aunque distara entre ellos cientos de kilómetros.  
Para el Libertador, la educación de su hija era una de sus principales prioridades y al llegar a Londres eligió uno de los mejores colegios: el HampsteadCollege. Finalizados sus estudios (se destacó en dibujo y música), la infanta mendocina partió hacia Bélgica, en donde se radicaron por un tiempo, y luego se establecieron en Francia.   La siempre agitada tarea del General no fue excusa para desentenderse de la educación de su única hija. Si bien se preocupó por formar a una “tierna madre y buena esposa”, no se olvidó de estudiar en detalle qué conocimiento se le impartía a la niña.  “Esta amable Señora con el excesivo cariño que le tenía me la había resabiado (como dicen los paisanos) en términos que era un diablotín. La mutación que se ha experimentado en su carácter es tan marcada como el que se ha experimentado en su figura”.  
El Libertador no se cansaba de repetir que “sin educación no hay sociedad”, y este concepto se lo transmitió a su hija durante toda su vida. Además, no faltaron las enciclopedias, las obras de Geografía, Derecho, Literatura, Bellas Artes y Agricultura en sus estantes. La educación que recibió Mercedes fue la que también le transmitió a sus dos hijas, María Mercedes y Josefa Dominga BalcarceLas máximas

Resultado de imagen para mercedes tomasa de san martin En su tranquilo retiro belga, en 1825, San Martín escribe las doce máximas relativas a la educación de su hija. Su intención fue que sirvieran de guía para la formación de su “infanta mendocina”.

1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos”.

2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.

3. Inspirarle una gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto.

4. Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.

5. Respeto sobre la propiedad ajena.

6. Acostumbrarla a guardar un secreto.

7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.

8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.

9. Que hable poco y lo preciso.

10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa.

11. Amor al aseo y desprecio al lujo.

12. Inspirarle amor por la Patria y por la libertad.
 En 1831, Mercedes y su padre se enfermaron de cólera y fueron cuidados por el joven Mariano Balcarce, quien luego sería el esposo de la infanta mendocina.    Mercedes y Mariano se casaron el 13 de setiembre de 1832.
"Antes del nacimiento de mi Mercedes, mis votos eran porque fuese varón; contrariado en mis deseos, mis esperanzas se dirigieron a que algún día se uniese a un americano, hombre de bien, si posible, el que fuese hijo de un militar que hubiese rendido servicios señalados a la dependencia de nuestra patria. Dios ha escuchado mis votos, no sólo encontrando reunidas estas cualidades en su virtuoso hijo don Mariano, sino también coincidir en serlo de un amigo y compañero de armas”.
A excepción de dos años que pasa en Buenos Aires, la pareja residirá siempre cerca de San Martín. A pesar de que confiesa que quiso tener un hijo, es su hija Mercedes y las dos niñas que tendrá, quienes acompañan al General hasta su muerte.
"Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de ésta y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado han recompensado con usura todos mis esmeros, haciendo mi vejez feliz." (San Martín, 1844)
Mercedes se transforma en la única compañía del Libertador en Europa. San Martín, sabiendo que Mercedes y Mariano Balcarce se aman, se regocija por la felicidad de su hija y escribe a la madre del futuro yerno: "La educación que Mercedes ha recibido bajo mi vista no ha tenido por objeto formar de ella lo que se llama una dama de gran tono, pero sí el de hacer una tierna madre y buena esposa; con esta base y las recomendaciones que adornan a su hijo de usted, podemos prometernos que estos jóvenes sean felices, que es a lo que aspiro".
 Esa hija y sus “dos nietecitas cuyas gracias no dejan de contribuir a hacerme más llevaderos mis viejos días”, vivirán, como su esposa Remedios, adorando a José de San Martín. Será Mercedes la custodia, tanto de los documentos y recuerdos del General, como de sus restos Después de la ceremonia, el General San Martín invitó a festejar a los novios en el restaurante ChezGrignon. Para la pequeña familia San Martín fue uno de los momentos más felices, después de tantos años de desdicha. Los recién casados viajaron a Buenos Aires, en donde tuvieron a su primera hija llamada María Mercedes y al regresar el matrimonio tuvo otra niña, Josefa Dominga.
El 28 de febrero de 1875, Mercedes Tomasa falleció en París a los 59 años de edad. Su esposo Mariano Balcarce murió en 1885 y su hija menor Josefa Dominga en 1924.
Sus restos, con los de su marido y María Mercedes, descansan desde 1951 en un mausoleo que hay en la Basílica de San Francisco, en la esquina de Necochea y España de Ciudad de Mendoza.  Niñita rebelde en la infancia , hija ejemplar en la adultez ... Mercedes fue el desvelo del General y la mayor razón de su existencia.
No es hasta después de su muerte, a los 58 años, que se permite que las cenizas de San Martín regresen A Buenos Aires, como él lo había deseado. Y es su nieta, Josefina Balcarce, única sobreviviente de la familia para el 1899, quien lega al Museo Histórico Nacional todos los muebles y objetos, guardados por ella en el mismo orden en que los tenía su ilustre abuelo.
Su única hija supo comprenderlo y cuidarlo con autentico cariño .Hasta su último suspiro estuvo a su lado, velando en sus enfermedades y ayudándolo a vivir una vejez tranquila y digna, tal como él se merecía.  Las máximas que en su momento San Martín escribiera para su pequeña hija y que aplicara en su educación tuvieron finalmente los frutos esperados.
Mas allá de su patriotismo profundo , San Martín nos guia en sus valores de vida, de hombría de bien, rectitud, honestidad, excelente paternidad.  Sólo los hombres que tienen esta actitud de vida reciben al final de la misma la mayor de las recompensas.     El 17 de agosto de 1850, el Cóndor Invencible levantó el vuelo a la eternidad. Había forjado en su retoño mendocino a la hija modelo.

jueves, 18 de agosto de 2016

Gral José de San Martín: hombre de Orden

Carta de San Martín a Guido: Febrero de 1834.-

Señor don Tomás Guido

París, febrero de 1834

Mi querido amigo:

Creyéndole ya en el Brasil, escribí a V. a este punto en fines de octubre pasado por conducto de mi recomendable amigo don Benjamín Mary, encargado de negocios de la Bélgica, cerca de aquel gobierno, cuando me encuentro con la suya de 20 de octubre datada en Buenos Aires, en la que me da extensos detalles de las ocurrencias acaecidas en nuestra desgraciada patria. V. me hará la justicia de creerme si le aseguro que lejos de sorprenderme a su recibo, las esperaba como cosa inevitable. En prueba de ello, diga V. a Goyo Gómez le manifieste la que le escribí hace poco menos de 3 meses y por ella verá si había anunciado con antelación esta catástrofe, sin que para ello fuere necesario una gran previsión, sino la de conocer los hombres de la pasada administración. El general Balcarce me ha merecido y merece la opinión de hombre de bien, y con buenas intenciones, pero sus talentos administrativos y sobre todo su carácter poco conciliante y al mismo tiempo muy fácil de dejarse dirigir no los creía en armonía con su posición; sin embargo, cuando supe su elección a la presidencia [sic: gobernación] no dudé que su administración tuviere un feliz resultado, si como me lo persuade se rodeaba de hombres de probidad y talentos; pero ¿ cuál sería mi sorpresa cuando supe que la flor y nata de la chocarrería pillería, de la más sublime inmoralidad y de la venalidad la más degradante, es decir, que el ínclito y nunca bien ponderado Enrique Martínez había sido nombrado a uno de los ministerios? Desde este momento empecé a temer por el país, pero aún me acompañaba la esperanza de que los otros dos ministros (aunque para mí desconocidos) si se respetaban un poco, pondrían un dique a las intrigas y excesos de su colega y manifestarían a Balcarce la incompatibilidad de la presencia de un hombre como Martínez con la opinión y honor de todo gobierno: pero estas esperanzas desaparecieron completamente al ver que estos ministros fueron reemplazados por los doctores Tagle y Ugarteche: con esta trinidad no me quedó otra cosa que hacer que entonar el oficio de Agonizantes por nuestra desdichada Patria, pero como en este miserable mundo todo se halla compensado y según el adagio no hay mal que por bien no venga, yo creo que los últimos acontecimientos van a poner fin a los males que nos han afligido desde el año diez y que a nuestra patria se le abre una nueva era de felicidad, si como creo la nueva administración marcha con un paso firme y no olvidando los 24 años de ensayos en busca de una libertad que jamás ha existido. Me explicaré.

Es preciso convenir que hay una cosa que trabaja sin cesar los nuevos Estados de América y que les impide gozar los bienes anexos a la tranquilidad y orden: unos lo atribuyen a la transición repentina de la esclavitud a la libertad; otros a que las instituciones no se hallan en armonía ni con la educación que hemos recibido, ni con el atraso en que nos hallamos -pues la idea de mandar y obedecer, y al mismo tiempo ser vasallo y soberano, supone conocimientos que no pueden esperarse de una nación en su infancia-; algunos a la desmoralización, consecuencia de una revolución que todo lo ha trastornado; no falta [quien] dé por causa el espíritu belicoso que imprime a toda nación una guerra dilatada &&. Todas estas causas pueden contribuir muy eficazmente; pero en mi pobre opinión lo que prolonga es tal serie de revoluciones es la falta de garantías que tienen los muchos gobiernos; es decir, que éstos dependen del capricho de tres o cuatro jefes, a los que con degradación tienen que contemplar y adular; o a la masa del bajo pueblo de la capital, veleidosa por carácter y fácil de extraviar por un corto número de demagogos. Esto lo comprueba las frecuentes revoluciones de la fuerza armada, como la tentativa del doctor Tagle en el año 23, en que sólo 180 pillos estuvieron en el vuelco de un dado de derribar un gobierno que es menester confesar fue el más popular en Buenos Aires en aquella época.

Ahora bien, ¿ cuál es el medio para proteger y afirmar estos gobiernos y darles el grado de estabilidad tan necesaria al bien de esos habitantes? Los últimos acontecimientos han decidido el problema y en mi opinión de una manera decisiva. Demostración: el foco de las revoluciones, no sólo en Buenos Aires, sino de las provincias, han salido de esa capital: en ella se encuentra la crema de la anarquía, de los hombres inquietos y viciosos, de los que no viven más que de trastornos, porque no teniendo nada que perder todo lo esperan ganar en el desorden; porque el lujo excesivo multiplicando las necesidades se procuran satisfacer sin reparar en los medios; ahí es donde un gran número de individuos quiere vivir a costa del Estado y no trabaja &&. Estos medios de discordia que encierra la capital deben desaparecer en lo sucesivo, sin que sea necesario derramar una sola gota de sangre y sin tener un solo soldado de guarnición. Que sepan los díscolos y aun los cívicos y demás fuerza armada de la ciudad que un par de regimientos de milicias de la campaña impide la entrada de ganado por sólo 15 días y yo estoy bien seguro que el pueblo mismo será el más interesado en evitar todo trastorno, so pena de no comer, y esto; es muy formal. Se me dirá que el que tenga más ascendiente en la campaña será el verdadero jefe del Estado y en este caso no existirá el orden legal. Sin duda señor don Tomás ésta es mi opinión, por el principio bien simple que el título de un gobierno no esté asignado a la más o menos liberalidad de sus principios, pero sí a la influencia que tiene en el bienestar de los que obedecen: ya es tiempo de dejamos de teorías, que 24 años de experiencia no han producido más que calamidades: los hombres no viven de ilusiones, sino de hechos. ¿ Qué me importa que se me repita hasta la saciedad que vivo en un país de Libertad, si por el contrario se me oprime? ¡Libertad! Désela V. a un niño de dos años para que se entretenga por vía de diversión con un estuche de navajas de afeitar y V. me contará los resultados. ¡Libertad! para que un hombre de honor sea atacado por una prensa licenciosa, sin que haya leyes que lo protejan y si existen se hagan ilusorias. ¡ Libertad! para que si me dedico a cualquier género de industria, venga una revolución que me destruya el trabajo de muchos años y la esperanza de dejar un bocado de pan a mis hijos. ¡Libertad! para que se me cargue de contribuciones a fin de pagar los inmensos gastos originados porque a cuatro ambiciosos se les antoja por vía de especulación hacer una revolución y quedar impunes. ¡Libertad! para que sacrifique a mis hijos en disensiones y guerras civiles. ¡Libertad! para verme expatriado sin forma de juicio y tal vez por una mera divergencia de opinión. ¡Libertad! para que el dolo y la mala fe encuentren una completa impunidad como lo comprueba lo general de las quiebras fraudulentas acaecidas en ésa. Maldita sea la tal libertad, no será el hijo de mi madre el que vaya a gozar de los beneficios que ella proporciona. Hasta que no vea establecido un gobierno que los demagogos llamen tirano y me proteja contra los bienes que me brinda la actual libertad. Tal vez dirá V. que esta carta está escrita de un humor bien soldadesco. V. tendrá razón pero convenga V. que a 53 años no puede uno admitir de buena fe el que se le quiera dar gato por liebre.

No hay una sola vez que escriba sobre nuestro país que no sufra una irritación. Dejemos este asunto y concluyo diciendo que el hombre que establezca el orden en nuestra patria, sean cuales sean los medios que para ello emplee, es el solo que merecerá el noble título de su libertador.

Mi salud sigue bastante bien: aunque de tiempo en tiempo sufro algunos ataques de nervios, que espero desaparecerán este año a beneficio de los baños de mar que tomaré el próximo verano.

Como siempre su invariable amigo

José de San Martín
Mis recuerdos a los amigos Pintos, Viamonte, López y los Luzuriaga.-

sábado, 13 de agosto de 2016

Conferencia sobre "Malvinas y las guerras Postmodernas"

El Suboficial Mayor Carlos Curbelo realizá esta esplendida disertación en el Museo Juan Manuel de Rosas.  Fue presentado por el Prof. Carlos Barbera y asistió numeroso público.






















martes, 2 de agosto de 2016

Causas endógenas y exógenas del Conflicto del Atlántico Sur

Conferencia a realizarse el día sábado 13 de Agosto de 2016 a partir de las 11.00 hs en el Museo "Juan Manuel de Rosas" de Gral San Martín.  
Diego Pombo y Ayacucho - San Andrés
Carlos Curbelo es el actual Presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra del partido bonaerense de San Martín, Suboficial Mayor del Ejército Argentino (RE) Carlos Héctor Curbelo, quien en la Gesta de 1982 integró la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10. Asimismo, Curbelo participó luego de distintas misiones de Naciones Unidas que enriquecieron su formación y le dieron una clara visión de la realidad internacional.

Actos en Homenaje al 210 aniversario del Combate de Perdriel

Se realizaron en nuestra ciudad dos importantes actos en Homenaje a los 210 años del combate de Perdriel. Uno el acto Oficial encabezado por el Intendente Katopodis y funcionarios y el otro tradicional y organizado por la brillante artista plática Pina Poggi.Nuestro Instituto participó activamente concurriendo a ambos actos a traves de su Presidente el Dr. Carlos De Santis. Destacamos que los oradores fueron integrantes de la comisión Directiva de Nuestro Instituto el Tte Cnel Horacio Morales y el Dr. Julio R. Otaño.